Los calambres musculares son contracciones o espasmos súbitos, involuntarios en uno o más músculos. Generalmente ocurren después del ejercicio o por la noche y duran desde algunos segundos hasta varios minutos. Es un problema muscular muy común.

Los calambres musculares pueden ser causados por el mal funcionamiento de algunos nervios. A veces se debe a un problema de salud como lesiones medulares espinales o por pinzamiento del nervio. Otras causas pueden ser:

*Distensión o exceso de uso muscular, esfuerzos prolongados. Movimientos bruscos, repentinos o fuertes con el músculo en frío.
*Deshidratación.
*Falta de minerales (calcio, magnesio, potasio) en la dieta o por desgaste en el organismo. La causa fundamental de los calambres es la carencia de potasio que produce debilidad muscular y tranatornos del ritmo cardíaco, dando lugar a la aparición de calambres en distintas partes del cuerpo, especialmente en las piernas.
*Llegada insuficiente de sangre al músculo con insuficiencia de oxígeno.
*Acumulación de ácido láctico(en deportistas).
*Contacto con agua fría de forma brusca.
*Algunos medicamentos.
*Alcoholismo.
*Embarazo.
*Falta de vitaminas.
*Tensión emocional o ansiedad.

Los calambres pueden ser muy dolorosos. El estiramiento o el masaje suave sobre el músculo pueden aliviar el dolor.

Alimentos ricos en potasio: (De mayor a menor cantidad)

Soja, germen de trigo.
Melaza, almendra.
Dátil, aguacate.
Espinaca, patata.
Bulbo de hinojo, plátano.
Brécol, zanahoria.
Escarola, apio.
Espárrago, pan integral.
Agua de coco, tomate rojo.
Melón, uva, pepino.

Hay que tener en cuenta que al cocer los alimentos se pierde parte del potasio diluido en el agua.

También alimentos ricos en calcio, como naranjas, almendras, brócoli, vegetales de hoja verde, leche de soja o lácteos; y alimentos ricos en magnesio, como nueces, cereales integrales, cacao, judías, algas.

Recomendaciones:

*Bebe mucho líquido durante todo el día.
*Lleva ropa holgada, sobre todo pantalones y calcetines.
*Toma un baño de agua tibia antes de dormir.
*Practica diversas técnicas de relajación.
*Realiza ejercicios que te ayuden a fortalecer los tobillos.
*Ponte de puntillas cuando caminas (sin tacones).
*Duerme boca abajo con las piernas extendidas y las pantorrillas dobladas.
*Consume diuréticos naturales.
*Envuelve la zona afectada en una venda elástica no demasiado ajustada.

 Editado por Dra. Mª Dolores García-Agenjo Marín
Médico Homeópata y Acupuntor
Colegiada 41/4110943

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