El dolor crónico afecta aproximadamente a 6,10 millones  de personas de todas las edades en España. El 67,7% de personas con dolor crónico están por debajo de los 60 años.

El dolor es una señal del sistema nervioso de que algo no anda bien. Es una sensación desagradable, como un pinchazo, hormigueo, picadura, ardor o molestia. El dolor puede ser agudo o sordo. Puede ser intermitente o ser constante. Puede sentir dolor en diferentes zonas del cuerpo o puede sentir dolor generalizado.

El dolor puede ayudar a diagnosticar un problema. Sin dolor, usted podría lastimarse gravemente sin saberlo o no darse cuenta de que tiene un problema médico que requiere tratamiento.

Hay dos tipos de dolor: Agudo y Crónico. En general, el dolor agudo aparece de repente, debido a una enfermedad, lesión o inflamación. A menudo puede ser diagnosticado y tratado. Generalmente desaparece, aunque a veces puede convertirse en dolor crónico. El dolor crónico dura mucho tiempo y puede causar problemas graves. Es el que nos interesa abordar.

Qué es el dolor crónico y cómo afrontarlo

Un dolor crónico o persistente puede ser difícil de afrontar y controlar en el día a día. Vamos a ver claves sencillas y herramientas de apoyo para controlar el dolor de manera positiva.
Un dolor que continúa durante 3 o más meses y que no responde al tratamiento médico estándar puede generar frustración al pensar que se es incapaz de controlarlo adecuadamente. Lo que también puede afectar a las relaciones familiares, sociales o laborales.

Normalmente se entra en un ciclo que hay que romper.
El ciclo del dolor crónico
Si hay dolor persistente →baja laboral, problemas económicos, problemas sentimentales→Ser menos activo→Estar en baja forma, músculos débiles y articulaciones agarrotadas→Crear una lista de “noes” de cosas que no puedes hacer→Problemas para dormir, cansancio, fatiga→Estrés. Miedo. Ansiedad. Ira. Frustración→Ganar/Peder peso→Pensamientos negativos, miedo al futuro, depresión, cambios de humor→DE NUEVO Baja laboral,….Se genera un círculo.

Una persona negativa “no lo puedo hacer” es alguien que ha intentado llevar a cabo o participar en actividades como ir a trabajar, realizar las tareas del hogar, arreglar el jardín, practicar algún deporte, salir de vacaciones, ir al cine, comer fuera o disfrutar de las actividades en familia pero que ha dejado de hacer parcial o totalmente a causa del dolor.
Cuando esto sucede es normal que la confianza en uno mismo disminuya. Si has llegado a este punto significa que ha llegado el momento de pararse un momento a reflexionar y hacer algo al respecto.

La necesidad de implicarte más en el manejo del dolor es necesario e importante al mismo tiempo. Controlar tu dolor no depende solo de tu profesional de salud o de tu médico. Tú también juegas un papel vital. Es un trabajo en equipo.

Herramientas para afrontar el dolor

1.- Afrontar positivamente el dolor crónico es el primer paso y consejo más importante para el autocontrol del dolor. Integrar el dolor crónico en la vida cotidiana no es rendirse, sino reconocer que necesitas tener un mayor control sobre cómo afrontar tu dolor de modo positivo.

2.-Implicarse, formar parte de un equipo de apoyo. Pregunta a tu profesional de salud, amigos, familiares y compañeros de trabajo acerca de la posibilidad de colaborar juntos, formando un equipo.
Desarrolla un plan de autocontrol del dolor.

3.-Marcarse un ritmo. Marcar un ritmo a tus actividades diarias es una de las claves de éxito en el manejo de tu dolor, necesitas marcarte unas determinadas pautas a la hora de realizar tu trabajo y otras actividades de tu día a día y breves intervalos de descanso entre tus actividades para tomarte un respiro antes de necesitarlo más tarde. Marcarse un ritmo consiste en saber realizar las actividades poco a poco, y no querer abarcarlas todas de golpe.
Consejos para tu rutina diaria: planchar pequeños montones y en varios días, hacer compras pequeñas y repartidas en varias bolsas(si es necesaria una compra mayor pedir que te la lleven desde la tienda o un familiar).

4.-Aprender a priorizar y planificar los días. Priorizar y planificar tu día a día es una técnica esencial. Haz una lista de cosas que desees hacer pero recuerda ser siempre flexible.

5.-Marcarse objetivos y planes de acción. Puede ocurrir que algunas veces uno pretenda echar a correr antes que a andar. Para evitar que pase esto es necesario marcarse objetivos o planes de acción que sean simples y realistas, escribir un plan simple a realizar por horas, días o semanas.

6.-Se paciente contigo mismo. Haz las cosas a ritmo lento pero seguro. Puede que te lleve varias semanas o meses ver las mejoras. Cuando empieces a sentirte mejor, empezarás a querer retomar las actividades que habías dejado aparcadas hace tiempo. No te sientas tentado a abarcar más de la cuenta si no quieres tener una recaída. Autocontrol significa planificar las actividades cotidianas de forma positiva.

7.-Aprender técnicas de relajación. Las técnicas de relajación son muy importantes para destensar los músculos así como para relajarse y evadir la mente. Relajarse puede consistir en: Leer un libro, escuchar música, realizar tareas de jardinería, quedar con amigos para tomar un café/té, ir al cine o a un restaurante, respirar con el abdomen(tu profesional de la salud te puede enseñar cómo hacerlo), meditar(hay profesionales que te pueden enseñar), bailar, pasear.

8.-Practicar tabla de estiramientos y ejercicios. Muchas personas que padecen dolor tienen reparo a practicar ejercicio por temor a que sea aún más perjudicial. Pero esto no es cierto. Practicar tablas de ejercicio físico y estiramientos de forma regular disminuye el dolor y la sensación de incomodidad y al mismo tiempo, prepara el cuerpo para otras actividades. Recuerda empezar poco a poco y aumentar gradualmente los estiramientos y los ejercicios, pues los músculos que no se utilizan mucho y están en baja forma duelen más que los tonificados. Recuerda que nadar(o simplemente caminar a un lado y otro de la piscina) es también un ejercicio de bajo impacto, que es bueno si tienes este tipo de problemas. Otras opciones son Taichi, Yoga, Pilates.

9.-Mantener un diario de control y seguimiento de tus progresos. Mantener un diario de tus progresos te alentará a ver lo lejos que has llegado y los logros que has conseguido. Esto te ayudará a alcanzar el éxito. Pero también es útil analizar lo que no funcionó para aprender de la experiencia.

10.-Tener un plan ante posibles recaídas. No es realista pensar que nunca más tendrás una recaída. Recuerda que si eres una persona que hace más de lo que se espera de ti, es fácil olvidarse de descansar lo necesario, lo que te puede llevar a experimentar una recaída. Si esto ocurre, lo primero que no debes hacer es dejarte llevar por el pánico. Es preferible desarrollar un plan de acción frente a recaídas para el autocontrol del dolor. Anota aquello que consideras que provocó tu recaída y aquello que te ayudó a superarlo.
Trucos para evitar las recaídas: realizar ejercicios de estiramiento antes y después de tus actividades físicas, mantener la calma, disminuir el ritmo de actividades hasta que el dolor desaparezca y moverte con suavidad hasta recuperar poco a poco tu agilidad, delegar tareas a otros hasta que te sientas mejor, no temas pedirle ayuda a otras personas, distribuir las tareas que quieres hacer, realizar descansos suficientemente amplios y dedicar un tiempo a la relajación.

Editado por Dra. Mª Dolores García-Agenjo Marín
Médico Homeópata y Acupuntor
Colegiada 41/4110943

 

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