Es realmente frecuente que nos lleguen consultas sobre contracturas musculares, principalmente de espalda. Se trata de inflamaciones musculares sostenidas en el tiempo, muy dolorosas que no remiten fácilmente.

Una contractura equivale a una pérdida de la capacidad del músculo para relajarse, es decir, una contractura es un espasmo muscular, en otras palabras, el músculo permanece contraído en el tiempo de manera involuntaria. Aunque resulte difícil de creer, la contractura muscular es una manera que tienen nuestros músculos para defenderse ante situaciones que dañan el músculo o le generan sobre esfuerzo, ya que si el músculo se mantiene contraído el gasto energético va a ser menor que si el músculo se relaja.

Causas de la contractura muscular:
Las causas de las contracturas musculares son muy diversas:

  • Posturales: son consecuencia de un posicionamiento inadecuado de los músculos de la espalda. Suelen producirse tras dormir en mala postura, sentarse en posición incorrecta frente al ordenador o televisión, tras viajes prolongados con asientos duros…Si realizamos posturas repetitivas, forzadas y mantenidas por largo tiempo en el trabajo o en casa.
  • Sedentarismo: una persona sedentaria que no practica deporte alguno y, por esta razón, no cuenta con un tono muscular adecuado, al realizar cualquier tipo de esfuerzo físico, sus músculos son incapaces de reaccionar a algo nuevo para ellos, y se sufre una sobrecarga que origina la contractura.
  • Por cambios de temperatura: muy habitual cuando estamos expuestos a aires acondicionados de una manera directa. El frío ambiental consigue que, si el músculo no se ha calentado convenientemente, éste sufra sobrecargas y contracturas.
  • Por sobreesfuerzo: durante la práctica de ejercicio, el músculo se ve sometido a múltiples contracciones y estiramientos. Cuando un grupo de músculos tiene una contracción muscular sostenida, causa dolor y, si no se realizan estiramientos adecuados, puede dar lugar a una contractura mantenida en el tiempo. Cuando el músculo se estira de manera brusca, el músculo, como defensa para evitar una rotura de sus fibras, se contrae.
  • Traumatismos: Los golpes y traumatismos pueden llevar al músculo a contracturarse.
    Deshidratación.
  • Producidas por estrés: son las más importantes, las más numerosas y las más difíciles de abordar. Son un motivo de consulta frecuente y provocan abundantes bajas laborales, ya que producen incapacidad en el paciente que las sufre.

Lo primero que hay que diferenciar es un espasmo muscular o calambre (conocido tirón) de una contractura propiamente dicha. Un espasmo o calambre es una contracción involuntaria de un músculo o grupo de ellos, que cursa con dolor leve y que puede hacer que dichos músculos se endurezcan. Si no se tratan convenientemente pueden llegar a dar lugar a contracturas musculares más complejas de abordar. Mientras que una contractura, siendo también un acortamiento doloroso e involuntario de un músculo, es más duradera (puede llegar a durar de días hasta meses) y menos dolorosa que un calambre muscular, aunque el dolor es muy sostenido en el tiempo.

El estrés está muy relacionado con las contracturas musculares.  Cuando estamos en distrés, que es patológico y nos produce problemas, el cuerpo se ve desbordado. A nivel muscular existe una pérdida de iones que hace que la contracción se mantenga en el tiempo y no consiga relajarse el paquete muscular, produciéndose la contractura. Entre esos iones, adquieren importancia sodio, potasio, magnesio y calcio. El músculo primero sufre un espasmo doloroso y en una zona concreta y puntual, pasando a cronificarse en contractura en alrededor 24 horas.

Síntomas:

* Dolor: dolor de manera continuada, es más bien un dolor difuso casi una sensación de pesadez que se hace un dolor más localizado cuando se produce una contracción de ese músculo, más aún si la contracción es contra resistencia.
* Inflamación: el tono del músculo afectado está aumentado, inflamado, además de más duro que de costumbre, más tenso y por lo tanto la capacidad de movimiento de este músculo será menor.
* Dentro del músculo afectado podemos encontrar puntos gatillo, es decir, unos nódulos muy dolorosos relacionados con las contracturas.

Cómo evitar las contracturas:

* Calentamiento. Debemos calentar nuestros músculos de manera adecuada al esfuerzo al que vamos a someterlos.
* No realizaremos movimientos repetidos y ni someteremos a nuestra musculatura a estados de fatiga.
* Los estiramientos progresivos son cruciales antes, durante y después de las actividades laborales o deportivas.
* Pero sobre todo, debemos evitar las posturas incorrectas mantenidas en el tiempo. Nuestra postura debe ser natural y relajada. Además, cada poco tiempo (un máximo de 20 minutos), debemos cambiar la postura y, cada hora podemos realizar unos breves estiramientos de los músculos más afectados en nuestro trabajo.

Tratamiento:

* Fisioterapia.
* Aporte de minerales, especialmente magnesio.
* Antiinflamatorios y analgésicos, relajantes musculares.
* Harpagofito.
* Acupuntura, ventosas, electroacupuntura.
* Aceites esenciales de romero, hypérico, árnica, alcanfor, lavanda
* Calor local.
* Medicamentos homeopáticos: entre ellos tenemos el Árnica oral y de forma tópica, Cuprum, Bryonia, Rhus toxicodendro,…

Editado por Dra. Mª Dolores García-Agenjo Marín
Médico Homeópata y Acupuntor
Colegiada 41/4110943

 

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