(Imagen de https://i1.wp.com/alef.mx/wp/wp-content/uploads/2016/05/Microbiota-intestinal-absorcion-de-alimentos-rec.jpg?resize=600%2C433)
La palabra “probiótico” proviene de la palabra griega “pro” que significa “a favor” y “biotikos” que significa “vida”. Los probióticos favorecen el desarrollo de microorganismos vivos. Según la OMS, “los probióticos son microorganismos vivos que, al ser ingeridos en cantidades adecuadas, generan beneficios en la salud del organismo huésped”.


Pocos son los organismos que merecen ser llamados probióticos. Dentro de los elegidos, se encuentran principalmente las bacterias lácticas repartidas en 4 géneros diferentes (Lactobacilos, Bifidobacterias, Estreptococos, Lactococos), millares de especies y cientos de millares e incluso más, de cepas diferentes. Cada cepa es única e insustituible.

Seguramente habrás oído acerca de la importancia de mantener una flora intestinal saludable, siendo además, uno de los motivos clave que pueden garantizar la salud de nuestro organismo. Mantener el equilibrio de la microbiótica es esencial para evitar que puedan emerger un alto número de desórdenes que condicionen nuestra salud, o correr el riesgo de sufrir ciertas patologías.
Por lo tanto, los probióticos son bacterias beneficiosas que ingerimos con los alimentos y que una vez en nuestro sistema digestivo nos ayudan, aportándonos diversos beneficios.

Los probióticos necesitan de los alimentos prebióticos. Los alimentos prebióticos estimulan el crecimiento y la actividad de bacterias beneficiosas en la flora intestinal. A diferencia de las bacterias vivas de los probióticos, los prebióticos son solamente sustancias sin vida que ayudan a potenciar los efectos beneficiosos de los microorganismos probióticos. Los prebióticos provienen de las fibras de los carbohidratos llamados oligosacáridos, que no son digeridos, por lo que permanecen en el tracto digestivo y estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas.

¿Qué es la microbiota?
La microbiota intestinal, o también llamada flora intestinal, es la población de microbios y bacterias que viven en nuestro intestino, que presentan una alta implicación en la salud humana. Existen decenas de trillones de microorganismos, incluyendo al menos 1000 diferentes especies de bacterias conocidas con más de 3 millones de genes, residiendo en la flora intestinal. Un tercio de nuestra microbiota intestinal es común a la mayoría de la gente, mientras que dos tercios son específicos para cada uno de nosotros, es decir, nuestro intestino es una de identidad individual. La microbiota puede pesar hasta 2kg.

Características de un probiótico
Para que los probióticos sean beneficiosos:
*Tienen que resistir las condiciones que se presentan a lo largo del tracto digestivo y llegar al intestino delgado y al colon de forma viable.
*Deben resistir y supervivir a la acidez del entorno gástrico y resistir a la bilis.
*Tienen que tener capacidad de adhesión a las células epiteliales intestinales. La adhesión aumenta el tiempo de presencia de las cepas microbióticas en el intestino, favoreciendo la interacción con las bacterias de la microbiota  y el sistema inmunitario intestinal del huésped.
*Tienen que tener capacidad de inhibición del crecimiento de Salmonella, Eschericia coli, Cándida albicans, Helicobácter pylori,…
*Deben tener propiedades inmunomoduladoras.
*Deben permitir la reducción de la colonización intestinal por los patógenos, prevenir la colitis inflamatoria, prevenir la sensibilidad visceral reduciendo el umbral del dolor, disminuir la permeabilidad intestinal en condiciones inflamatorias y restaurar la integridad de la mucosa intestinal.

Como el 70% de los sistemas de nuestro organismo están relacionados con el intestino, y, además, el intestino es un órgano inmenso que ocupa entre 5 y 8 metros, si funciona bien y nuestro cuerpo necesita dedicarle pocos recursos, nuestra salud será mucho mejor.
De ahí la importancia de alimentar nuestra flora intestinal con abundante fruta y verdura, alimentos prebióticos, y suplementarnos con probióticos que podemos administrarlos como medicamentos, alimentos o complementos alimentarios.

Microbiota, salud y enfermedad
Los microorganismos han evolucionado junto a nosotros formando una parte tan integral de la vida humana, donde realizan una serie de funciones esenciales y están implicados en la salud y la enfermedad. Existen vínculos entre la alteración de estas poblaciones bacterianas y las siguientes enfermedades o patologías: inflamación crónica, colon irritable, alergia, enfermedad autoinmune, asma, autismo, cáncer, enfermedad celíaca, eczemas, salud cardiovascular, u obesidad.

Función de la Microbiota
Las labores que cumple la microbiota son muy diversas, tal como función nutricional o inmunológica:

*Desarrollo del sistema gastrointestinal del recién nacido
*Obtención de energía de los nutrientes, debido a su capacidad para fermentar los carbohidratos indigeribles, promover la absorción de monosacáridos y el posterior almacenamiento energético
*Mantenimiento del pH de la piel y en el colon.
*Mejora la absorción de agua y minerales en el colon.
*Aumenta la velocidad del tránsito intestinal.
*Estimula la angiogénesis.
*En el tracto intestinal, interactúa con el sistema inmunológico, proporcionando señales para promover la maduración de las células inmunes y el desarrollo normal de las funciones autoinmunes.
*Cambios en su composición pueden contribuir al desarrollo de la obesidad y del síndrome metabólico.
*Protege contra el desarrollo de la diabetes tipo I.
*Patologías o las enfermedades intestinales crónicas, son, y parecen estar relacionados con la alteración de microbiotaintestinal. Según ciertas investigaciones, el estado de la microbiota podría modular nuestro comportamiento y estado anímico, influyendo en la componente cognitiva.

¿Cómo se daña la microbiota?
Nuestra conducta y hábitos son los principales implicados y causas del por qué nuestra flora intestinal tiende a debilitarse o llegar a enfermar, entendiendo esto como un descenso en la población bacteriana. Además conducen a establecer, tal como indicábamos antes, nuestro perfil único de microbiota. Entre dichos factores se encuentran:

*Edad: la población más joven tiene menos complejidad de diversidad bacteriana, mientras que los ancianos favorecen la colonización del grupo de especies bacteroides.
*Dieta: lo que comes puede definir tu microbiota intestinal alterándola.
*Fármacos: la ingesta de antibióticos, como medida de curación, puede provocar también la eliminación de ciertos grupos de bacterias del intestino.
*Ejercicio: produce ciertas variaciones en la microbiota, sobre todo, el de alta intensidad y de duración prolongada.
*Entorno: los contaminantes ambientales de diversas familias químicas alteran la composición y/o la actividad metabólica de las bacterias gastrointestinales.

Lista de alimentos probióticos para incluir en la dieta diaria

Yogur natural sin azúcar ni edulcorantes añadidos.Hay 100 millones de bacterias en un yogur. El yogur es una fuente de proteína de calidad que ayuda a mantener el control del apetito y aporta péptidos de pequeño tamaño que regulan la tensión y pueden tener cierta acción contra la resistencia a la insulina. Aporta calcio y está prácticamente libre de lactosa. Aunque los veganos no toman lácteos, también hay yogures para ellos, puesto que la industria ha desarrollado yogures vegetales, pudiéndose así beneficiar de su acción probiótica aunque en este caso el contenido nutricional es bastante diferente.
Aceitunas y encurtidos.Las aceitunas, pepinillos y demás encurtidos en vinagre artesanos son una fuente de probióticos.Cuando ponemos estos vegetales en salmuera y acidificamos ligeramente con vinagre, aparecen levaduras y bacterias lácteas que mejoran sus propiedades nutricionales (eliminan el amargor y hacen más blanda la textura de la piel). Estos microorganismos quedan fuertemente adheridos a la piel de los vegetales y en suspensión en la salmuera. Su número no es gigantesco como en el yogur, pero no es despreciable y, además, son otras especies, con lo que aumentamos la biodiversidad intestinal y van acompañadas de una fuente prebiótica, el vegetal.
Queso crudo.El queso elaborado con leche cruda (en cuanto se pasteuriza pierde su contenido en bacterias) son particularmente ricos en probióticos, incluyendo los grupos Thermophillus, Bifudus, Bulgaricus y Acidophilus.
Kéfir de leche.Su contenido en probióticos es algo mayor que el de un yogur pero en cambio la diversidad de microorganismos que aportan es muchísimo mayor.Además, al ser totalmente líquido, su digestión y acción es un poquito mejor que la del yogur.
Kéfir de agua.Tiene un contenido mayor de microorganismos por ml que el yogur. Además, al ser prácticamente agua con microorganismos su absorción y acción es inmediata, ya que no se invierten recursos metabólicos en digerir proteínas ni grasas lácteas, como sí ocurre en el yogur o en el kéfir de leche.
Sauerkraut o col fermentada.El sauerkraut o col fermentada podría incluirse con los encurtidos, de hecho se elabora del mismo modo, con salmuera. Casi siempre es crudo, no pasteurizado, con lo que nos aseguramos que sus microorganismos están vivos.También es un gran prebiótico, con lo que combinamos la acción prebiótica-probiótica.
Miso y Tempeh.El miso es una pasta de habas de soja y arroz fermentada mayoritariamente por Lactobacillus acidophylus. Es un condimento muy usado en la cocina asiática, siendo aquí lo más famoso la sopa de miso.El tempeh es otra forma de soja fermentada, en ese caso similar en textura y apariencia a un queso fresco. Se puede ahumar, freír, hacer a la plancha.Pero tenemos que tener en cuenta que los diferentes tratamientos culinarios reducirán o eliminarán por completo su poder probiótico.
Kombucha y Kvass.La kombucha y el kvass son dos bebidas fermentadas probióticas. La kombucha, su mayor beneficio es la mejora de la digestión y su sabor tiende a recordar al vinagre. El kvass es una bebida tradicional del este de Europa. Se elabora con centeno o malta aunque también se añaden raíces y zanahorias en preparaciones modernas. Tiene un sabor agrio, aporta un gran número de bacterias lácticas y su función más conocida es de limpieza de sangre e hígado.

Beneficios asociados a la administración de probióticos

  • Reversión de sintomatologías de mala digestión: como en la intolerancia a la lactosa producida por Lactobacilos que la degradan e impiden así que llegue sin digerir al intestino grueso y ocasione flatulencia, distensión abdominal y diarrea, entre otros síntomas.
  • Reposición de la microbiota después de que la residente haya sido eliminada por cualquier causa: como en casos de diarrea causada por tratamiento con antibióticos y de diarreas infantiles producidas por rotavirus. En ambos casos el organismo probiótico viene a ocupar la superficie mucosa que ha quedado desierta, atenúa los síntomas y facilita la recolonización. También la prevención de recidivas de vaginosis y de vaginitis mediada por Lactobacilos administrados tras el tratamiento específico con los antibióticos.
  • Prevención de la mastitis durante la lactancia: la humedad de los conductos galactóforos crea condiciones apropiadas para el establecimiento de organismos patógenos en ellos. Lactobacilos administrados por vía oral pueden colonizar los conductos e impedir el asentamiento de bacterias indeseables, previniendo e incluso curando, las mastitis.
  • Otros: enterocolitis necrotizante (una afección típica de niños prematuros), la enfermedad inflamatoria intestinal y la colitis pseudomembranosa.

Editado por Dra. Mª Dolores García-Agenjo Marín
Médico Homeópata y Acupuntor
Colegiada 41/4110943

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